NO ESTUDIAN NI TRABAJAN: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
El DANE reportó que 2,29 millones de personas entre 15 y 28 años se encuentran por fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral. Aunque la cifra disminuyó frente al año anterior, expertos advierten que todavía existen importantes barreras para acceder a la educación y conseguir un empleo.
Una nueva cifra del mercado laboral juvenil volvió a poner sobre la mesa uno de los desafíos sociales y económicos que enfrenta Colombia: miles de jóvenes están llegando a una etapa fundamental para construir su proyecto de vida sin estar vinculados actualmente a estudios ni a una actividad laboral.
De acuerdo con el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), correspondiente al trimestre móvil mayo-julio de 2026, en Colombia había aproximadamente 11,15 millones de jóvenes entre los 15 y 28 años.
De ese grupo, 2,29 millones no estudiaban ni trabajaban, una población que suele ser identificada con el término “ninis”. La cifra representa alrededor del 20,6 % de los jóvenes en edad de trabajar, es decir, aproximadamente dos de cada diez.
UNA CIFRA QUE BAJÓ, PERO SIGUE GENERANDO PREOCUPACIÓN
El dato representa una reducción frente al mismo periodo de 2025. En un año, el número de jóvenes que no estudian ni trabajan disminuyó en 157.489 personas.
Aunque la reducción puede interpretarse como una señal positiva, especialistas consideran que el tamaño de esta población continúa siendo significativo y refleja dificultades para lograr una conexión efectiva entre los jóvenes, la educación y las oportunidades laborales.
El propio mercado laboral juvenil mostró algunos indicadores favorables durante el periodo analizado.
La tasa de ocupación de los jóvenes llegó al 47,9 %, lo que significó un aumento de 1,3 puntos porcentuales frente al 46,6 % registrado un año atrás. Al mismo tiempo, la tasa de desocupación juvenil bajó de 15,0 % a 14,1 %.
La tasa global de participación también aumentó y alcanzó el 55,8 %, frente al 54,8 % registrado en mayo-julio de 2025.
¿MÁS JÓVENES ESTÁN LLEGANDO AL MERCADO LABORAL?
Para Iván Jiménez, director del Observatorio Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana, la disminución de jóvenes que no estudian ni trabajan podría estar relacionada con una mayor incorporación de esta población al mercado laboral.
El especialista señaló que este comportamiento puede significar que más jóvenes están encontrando oportunidades de trabajo, tanto en la formalidad como en la informalidad.
A este panorama se suma otro dato relevante: durante el periodo analizado también se registró un crecimiento en la cantidad de estudiantes universitarios, situación que podría estar contribuyendo a reducir el número de jóvenes que permanecen por fuera de las aulas y del mercado laboral.
LAS MUJERES REPRESENTAN LA MAYOR PARTE DE LOS “NINIS”
Uno de los aspectos que más llama la atención del informe es la diferencia entre hombres y mujeres.
De los 2,29 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, aproximadamente 1,57 millones son mujeres, mientras que cerca de 723.000 son hombres.
La brecha ha llevado a especialistas a analizar factores que van más allá del empleo y la educación.
Entre ellos aparece el trabajo de cuidado no remunerado.
Algunas jóvenes dedican buena parte de su tiempo al cuidado de niños, adultos mayores u otros familiares, además de las labores domésticas.
Estas actividades son fundamentales para los hogares, pero no aparecen estadísticamente como un empleo remunerado, por lo que estas mujeres pueden terminar clasificadas dentro del grupo de quienes no estudian ni trabajan.
EL PROBLEMA DEL PRIMER EMPLEO
Para muchos jóvenes, conseguir su primera oportunidad laboral continúa siendo uno de los principales obstáculos.
La falta de experiencia se convierte en una barrera frecuente: algunas empresas solicitan experiencia previa incluso para cargos de entrada, mientras que los jóvenes necesitan precisamente una primera oportunidad para adquirirla.
A esto se suman otras dificultades, como el acceso limitado a educación superior, la falta de recursos económicos, la desconexión entre algunas habilidades adquiridas durante la formación y las necesidades de las empresas y la existencia de empleos con bajos ingresos o pocas posibilidades de crecimiento.
Estos factores pueden terminar empujando a algunos jóvenes hacia la informalidad o dificultando que logren construir una trayectoria laboral estable.
LA INFORMALIDAD TAMBIÉN HACE PARTE DEL PANORAMA
El aumento del empleo juvenil no necesariamente significa que todos los nuevos puestos sean empleos formales y de calidad.
El DANE reportó que, entre los jóvenes ocupados, una parte importante se encuentra vinculada como trabajador por cuenta propia. En total, durante mayo-julio había alrededor de 5,34 millones de jóvenes ocupados.
De ellos, aproximadamente 3,02 millones eran obreros o empleados particulares, mientras que cerca de 1,73 millones trabajaban por cuenta propia.
Este panorama plantea otro desafío: no solo se trata de conseguir que más jóvenes trabajen, sino de generar condiciones que permitan acceder a empleos con ingresos adecuados, protección social, posibilidades de capacitación y oportunidades de crecimiento.
¿EN QUÉ TRABAJAN LOS JÓVENES COLOMBIANOS?
El informe también permite observar cuáles son las actividades económicas que concentran una mayor cantidad de trabajadores jóvenes.
El comercio y la reparación de vehículos fue la rama con mayor participación, con el 18,3 % de los jóvenes ocupados.
Le siguieron las actividades relacionadas con agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con una participación del 14,4 %. También se destacó el aporte de sectores como la administración pública, educación y salud al crecimiento de la ocupación juvenil.
Estos datos muestran que la realidad laboral de los jóvenes colombianos es diversa y que una parte importante encuentra oportunidades en actividades que no necesariamente requieren educación universitaria.
UN DESAFÍO PARA LA EDUCACIÓN Y EL EMPLEO
Para Luz Magdalena Salas, vicepresidenta de Anif, el resultado continúa siendo motivo de preocupación porque revela que todavía existe una desconexión entre una parte de los jóvenes y las dos principales vías para construir oportunidades económicas: la formación y el empleo.
La situación plantea preguntas sobre la capacidad del sistema educativo para retener a los estudiantes y facilitar su transición hacia el mercado laboral, pero también sobre las condiciones que encuentran los jóvenes cuando buscan su primer empleo.
La preocupación aumenta cuando se tiene en cuenta que permanecer durante largos periodos fuera de la educación y del mercado laboral puede dificultar posteriormente la acumulación de experiencia, habilidades e ingresos.
¿QUÉ SE NECESITA PARA CAMBIAR ESTA REALIDAD?
Especialistas han planteado la necesidad de fortalecer la conexión entre instituciones educativas y empresas, ampliar las oportunidades de formación técnica y tecnológica, facilitar el acceso de los jóvenes a su primer empleo y promover condiciones laborales que permitan construir una trayectoria estable.
En el caso de las mujeres, también resulta fundamental abordar las responsabilidades de cuidado que pueden limitar su posibilidad de estudiar o incorporarse al mercado laboral.
El desafío, por lo tanto, no consiste únicamente en reducir el número de jóvenes que no estudian ni trabajan.
También implica garantizar que quienes ingresen al mercado laboral puedan encontrar oportunidades que les permitan desarrollar sus capacidades y mejorar sus condiciones de vida.
COLOMBIA TIENE MÁS JÓVENES TRABAJANDO, PERO EL RETO CONTINÚA
Los resultados del DANE muestran un escenario con señales positivas y, al mismo tiempo, importantes desafíos.
Por un lado, aumentó la ocupación juvenil, creció la participación laboral y disminuyó la tasa de desocupación. Además, el número de jóvenes que no estudian ni trabajan se redujo en comparación con el año anterior.
Pero, por otro lado, 2,29 millones de jóvenes continúan por fuera de las aulas y del mercado laboral.
La cifra deja abierta una discusión que va mucho más allá de las estadísticas: ¿cómo lograr que los jóvenes colombianos tengan acceso real a educación, capacitación y empleos de calidad?
El reto será conseguir que la reducción registrada durante el último año no sea solamente un dato estadístico, sino parte de una tendencia sostenida que permita a más jóvenes construir un proyecto de vida con mayores oportunidades.
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